21 mayo, 2018

Navidad, cómo enseñar solidaridad a los niños

La Navidad es un tiempo mágico para los niños, ellos disfrutan como nunca, pero también con frecuencia tienden a centrarse en sí mismos. Son conscientes de que van a recibir muchos regalos: de los abuelos, los padrinos, el día de Reyes, etc. Puede ocurrir que el niño esté demasiado pendiente de lo que va a recibir y se olvide por completo de lo que tiene que dar a los demás.

Por eso, se presenta una buena oportunidad para enseñarles a ser solidarios e inculcarles la generosidad, una virtud que aunque hay que enseñárseles durante todo el año, y que ahora encuentra aquí un buen espacio para estar presente.

La generosidad es la virtud que nos conduce a dar y darnos a los demás de una manera habitual, firme y decidida, buscando su bien y poniendo a su servicio lo mejor de nosotros mismos, tanto bienes materiales como cualidades y talentos.

La solidaridad es una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; no es un sentimiento superficial por los males de tantas personas cercanas o lejanas, sino una actitud definida y clara de procurar el bien de todos y cada uno.

Educar la generosidad en los niños
Así, los niños pueden ser generosos no sólo con dinero, o compartiendo los juguetes con sus hermanos. La Navidad es un tiempo propicio para las visitas a familiares enfermos, ancianos de asilos que están olvidados por sus familias, orfanatos, etc., dedicando tiempo con generosidad a hacer compañía a otros.

No es difícil participar en este tipo de actividades solidarias: hay organizaciones con las que se puede colaborar para hacer visitas o donar alimentos y otros bienes materiales a quienes pasan grandes penurias y necesidades. Tan sólo hay que animarse a participar junto con los hijos y ser conscientes de la gran lección que estarán recibiendo. No sólo vivirán la alegría y satisfacción que supone el mejorar la vida de otras personas, sino que también valorarán más lo que tienen.

Formar a los niños en la generosidad, el desprendimiento y en el dar lo mejor de sí, contrarrestando los efectos del egoísmo. Ayudarles a salir de sí mismos y experimentar la felicidad que proporciona el donarse a los demás y vivir el valor del servicio, que implica una participación y solidaridad profunda con el otro.

Enseñar a los niños a sentir la felicidad de los demás como propia, porque esto les hará más felices en la vida porque compartirán no sólo los propios éxitos y logros sino los de los demás; para lograr esto la educación de la generosidad y la solidaridad son un excelente medio porque hacen salir de sí mismos.

Que el niño comprenda que sólo podrá ser realmente feliz haciendo felices a los demás, preocupándose por los otros aún si él mismo se encuentra en el sufrimiento. Y como fruto de esta comprensión y convencimiento, se comprometa con los demás, viviendo la generosidad y la solidaridad

Ayudar a los niños a comprender que también son responsables de la felicidad de los demás, que lo que ellos hagan o dejen de hacer siempre tendrá repercusiones positivas o negativas en los que les rodean, y como fruto de este convencimiento que opten por participar buscando siempre el bien común.

Cambiar la percepción que hoy en día los niños y jóvenes sienten de que no se les valora por ser generosos o serviciales.

Solidaridad en Navidad Así, una buena ayuda, aunque parezca demasiado usada y reusada, puede consistir en añadir la muletilla «porque es Navidad» cuando se exige algo a los hijos. No sólo se puede usar en casa al darles algo, sino que puede salir en otras reuniones familiares o al dar una limosna. Puede servir incluso para perdonar a sus hermanos cuando le hacen trastadas. Quizá tu hijo aprenda así a desprenderse de sí mismo y de sus cosas. Y la Navidad es un tiempo muy propicio para ello.

Navidad, un tiempo para la familia
Cómo no, estos días se prestan a reforzar los lazos familiares con parientes a los que ves menos por razones de distancia, falta de tiempo u otros motivos. A veces tendrás que hacer algún viaje a otra ciudad distinta de la tuya. Pero la familia bien vale unos días de traslado familiar. Alojarte en casa de algún pariente puede enseñar a tu hijo a saber cuidar las cosas de la casa. Principalmente porque no son suyas.

Además, tendrán que amoldarse a los gustos y costumbres de sus abuelos, tíos o primos. Eso ayuda a que los chicos y chicas se olviden un poco de sus preferencias y será bueno que les expliques que hay que descubrir el placer de hacerlo pasar bien a los demás. Además, no dudes en pedir a tu hijo que sea cariñoso con sus familiares, y que traten de contarles lo que les ocurre en el colegio, cómo se lo pasan con sus amigos, qué planes han hecho con sus padres y hermanos últimamente y aquello Navidad, cómo enseñar solidaridad a los niños que le haya gustado. Se trata de que estrechen lazos con estos parientes a los que no ven tanto y no los tienen tan presentes. Otra buena idea es que los niños lleven algún regalito a sus abuelos o tíos en forma de un bonito dibujo o manualidad que sepan hacer. A ellos les encantará realizarlo y entregarlo para agradar a quién lo vaya a recibir.

Vivir la generosidad significa 

¨ Dar con alegría.

¨ Compartir de buen modo mis juguetes, dulces, útiles, etcétera.

¨ Dar algo que es valioso para mí.

¨ Guardar parte de mi dinero o de mis cosas para ayudar a quien lo necesite.

¨ Compartir con una sonrisa aunque me sienta mal.

¨ Compartir mi tiempo escuchando con atención lo que otros tengan que decirme, aunque yo tenga otras cosas que hacer o realmente no me interese mucho lo que dicen.

¨ Estar siempre pendiente de las necesidades de los demás, más que de las mías.

¨ Estar siempre dispuesto a dar lo mejor de mí ante las necesidades de los demás.

¨ Ayudar en casa o en la escuela aunque nadie me lo pida.

¨ Compartir mi tiempo ayudando a mis hermanos o amigos, aunque tenga que dejar de hacer otras cosas que me gustan.

¨ Participar activamente en las campañas de ayuda que se realicen en el colegio a lo largo del año.

¨ Trabajar de manera activa, responsable y comprometida en el programa de Participación social de la escuela.

¨ Dar algo bueno de mí a quien no conozco tanto, no es mi amigo o me cae mal, no solamente a mis amigos o a la gente que quiero.

¨ Estar pendiente de las necesidades de los demás.

¨ Hacer algo cada día por el bien de los demás, buscando la manera mejor y más eficaz de hacerlo, dando siempre lo mejor de mí.

Diez maneras de vivir la generosidad en casa 

1. Hacer constantemente una revisión de las cosas de cada miembro de la familia para ver qué puede dar a los demás, compartiendo lo que le sirve y le gusta, no únicamente lo que le sobra. Acostumbrarse a tener solamente lo necesario.

2. Reconocer y animar siempre a los miembros de la familia que tengan un acto de servicio o generosidad, fomentando acciones de servicio voluntarias, sin que nadie lo tenga que pedir. Evitar a toda costa burlas o bromas que inhiban esta actitud.

3. Ser hospitalarios. Recibir con gusto y alegría a los amigos y visitantes atendiéndoles y haciendo que se sientan bien.

4. Acostumbrarse a velar por las necesidades de los que están cerca de la familia: personal de servicio, cartero, vigilante, vecinos, etcétera.

5. Dar siempre lo mejor de cada uno. Sonreír y hablar con amabilidad a todos los miembros de la familia y personas cercanas a ella. Acostumbrarse a hablar de las necesidades y carencias de los demás, más que de las propias.

6. Responder en familia de una manera rápida y eficaz a las llamadas de ayuda ante desastres o necesidades específicas. Apoyar a todos los miembros de la familia en actividades de servicio a los demás: prácticas de participación social, misiones, colectas, etcétera.

7. Escuchar y enseñar a los hijos a escuchar, ya que esto es dar nuestro tiempo, atención y dedicación a quien quiere compartir con nosotros.

8. Agradecer en familia todos los dones que se han recibido de manera gratuita. Valorarlos y atender a los que no tienen tanto como nosotros. Evitar a toda costa quejarnos por lo que no tenemos.

9. Fomentar con alegría y prontitud la ayuda entre los miembros de la familia. Ayudar a los hijos a descubrir sus talentos y cómo pueden ponerlos al servicio de los demás.

 

Fuente: hacer familia

 

Cordialmente,

Miss Ale

Consejera Preescolar Castillogrande

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